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Sobre esta ciudad

Guadalix de la sierra

El nombre de Guadalix tiene su orígen en el vocablo árabe 'río de los alisos'. El municipio se formó con la repoblación de gente de Segovia en tiempos de Alfonso X. Desde el siglo XIV hasta el XIX perteneció a Manzanares el Real, siendo su principal medio de subsistencia la lana. La construcción del embalse anegó la ermita de la Virgen del Espinar, centro de gran devoción cuya imagen se encuentra hoy día en la ermita nueva. La Iglesia de San Juan Bautista, del siglo XVI. Posee un torreón gótico de tres cuerpos y una bella portada perteneciente al gótico isabelino. Hace poco más de treinta años Guadalix era un pequeño pueblecito de la sierra madrileña. Desde entonces han proliferado los chalets y viviendas unifamiliares. El antiguo centro de Guadalix que rodea a la iglesia de San Juan Bautista todavía conserva cierto encanto. Uno de los principales atractivos de Guadalix es la cercanía al embalse artificial de Pedrezuela, inaugurado en 1967. En el pasado El origen de la villa de Guadalix, es incierto, si bien por su nombre etimológicamente, "valle" o "río de los alisos" puede ser árabe. Sin embargo, y aunque ese fuera realmente el origen del primitivo núcleo de población, las familias que, con nombres, y apellidos, se recogen en el Catastro de Ensenada eran descendientes de los repobladores que por orden de Alfonso X El Sabio en 1268, vinieron desde Segovia a repoblar ésta y otras villas aledañas. Con ello, toda la zona quedó bajo el dominio directo de la Corona, siendo esos pueblos, por tanto, de realengo. Ese estatuto jurídico se mantuvo hasta el año 1385, cuando el rey Juan II concedió el señorío, vasallaje y jurisdicción de las villas de Hita y Buitrago a su fiel partidario don Pedro González de Mendoza, vinculadas al mayorazgo que se denominaría Real del Manzanares (Real por haber sido antes patrimonio de la Corona), inicio de lo que luego sería el patrimonio de los Duques del Infantado en la provincia de Guadalajara. En esa donación y recogida en quinto lugar, aparece la villa de Guadalix de la Sierra. Ya en el siglo XVI y tras la donación hecha a favor de Don Iñigo López de Mendoza, Conde del Real de Manzanares y de todas estas tierras vinculadas a la Casa, pasaron posteriormente a Don Pedro Hurtado de Mendoza, que tras su muerte se dividieron sus dominios y tras un largó y complicado pleito por los derechos de mayorazgo entre sus herederos, pasó la pertenencia del Real de Manzanares a uno de sus hijos. De aquella época es la obligación y carga impuesta a los Campos de Placer de Ver de la villa de Guadalix (hoy llamados "La Rotura") de enviar las rentas que produjeran al Hospital erigido en Buitrago, para los gastos de conservación y funcionamiento. Durante el señorío de aquella ilustre Casa se mandó construir allá por los años de 1580 a 1600 un hospital en la misma, situado en la calle que aún conserva su nombre. En el siglo XVIII se mantienen los derechos de aprovechamiento colectivo de pastos, pámpanas y rastrojeras del Real de Manzanares. Nada sabemos de la evolución de la villa en los siglos siguientes hasta la realización del Catastro de Ensenada, ya que, desgraciadamente, la injuria de los tiempos no ha permitido que se conservara documentación municipal alguna. Sí sabemos que en 1591 su población ascendía a 239 vecinos, según el Censo de Tomás González, y que más tarde, ya a mediados del siglo XIX, según el Diccionario de Madoz, 982 habitantes, que componen 203 vecinos. Y llegamos a la época contemporánea, en que abolidos los mayorazgos y posesionados, los Ayuntamientos de estas tierras que un día fueron dominios reales y feudales, organizan administrativa y socialrnente todo lo concerniente a este municipio. Recobrar nuestra historia y conocer nuestro pasado, nos ayudará a comprender y valorar mejor nuestro presente.

Cine

Dirigida por Luis García Berlanga, con José Isbert, Manolo Morán, Lolita Sevilla. Guadalix de la Sierra, 1953

CRÓNICA.

Este clásico entre los clásicos del gran Luis García Berlanga le hace honor a aquello de pinta tu aldea y te harás universal. "Erase una vez un pueblo español, un pueblecito cualquiera..." se oye al principio de un relato cuyo tono ligero comulga con la ternura y la levedad que atraviesan a Bienvenido Mr. Marshall. Claro que la ligereza, en Berlanga, no tiene nada que ver con la superficialidad, y he aquí la primera clave de su maestría. La capacidad asombrosa, genial, de cursar apuntes de lo más filósofos a partir de personajes y situaciones de lo más ingenuos. Talento que en este caso le vino de perillas, ya que Bienvenido... fue rodada "y estrenada" a comienzos de los '50, en pleno franquismo. Naturalmente, ese pueblito cualquiera es absolutamente pintoresco, españolísimo, local. Las que no podrían ser más universales, en tiempo como en espacio, son las ilusiones y expectativas de las entrañables almas que lo habitan. Poco tiempo atrás terminó la Segunda Guerra, y a las privaciones sempiternas de la España profunda aquí se suman las miserias que la conflagración mundial sembró por Europa. Pero el rumor del Plan Marshall, la panacea político-económica con que los yanquis pretendieron que curarían la malaria del Viejo Continente, llegó a oídos de los lugareños. Es más: una comitiva americana está por llegar al pueblito en cualquier momento. Y se la espera con fervor. Tanto fervor que hasta ansían encontrar al mismísimo Mr. Marshall entre los miembros del contingente. Pero la comitiva se demora. Y pueblo y pueblerinos disponen del tiempo suficiente como para ponerse de punta en blanco a la altura de tan ilustres visitantes. La tardanza también da tiempo para que cada uno confeccione una lista con las cosas que precisa para satisfacer sus necesidades. Las necesidades, que son muchas, se mezclan con los deseos, que no son pocos, en esas listas. Algunas son largas. Casi todas son graciosas, tiernísimas y algo penosas. El alcalde, el peón, el cura, todos tienen su listita. De todo piden. Y con toda la ilusión del mundo, están convencidos de que Mr. Marshall proveerá. ¿Proveerá?

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Agradecimiento especial también a Mike Challis de Long Beach WA por su generador de rosa de vientos, selector de temas y ayuda con los estilos CSS.
Igualmente gracias especiales a Ken True de Saratoga-Weather.org por la visualización AJAX, panel de datos e integración de "TNET Weather common PHP site design" para este sitio.

Gracias a Luis Gil de Meteo . Aerolugo . Com por la traducción al castellano de los archivos de control.

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